
Uno se despide con toda la amabilidad del mundo diciendo que pueden llamar sin dudar si necesitan cualquier cosa. El detalle es que, cuando llegan 130 llamadas perdidas y 128 mensajes de WhatsApp, la solidaridad entra inmediatamente en modo no molestar. Mientras todos intentan localizarme, yo aparezco durmiendo con una tranquilidad impresionante, como si el teléfono no estuviera viviendo una emergencia nacional. El meme representa perfectamente a quienes ofrecen ayuda con buenas intenciones, pero jamás imaginaron que alguien tendría la osadía de aceptar la oferta y llamar de verdad.
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