/div>La pregunta parece sencilla: guardar el dinero en el banco o esconderlo en casa. El problema es que para elegir primero tendría que existir algún dinero disponible. El remate llega cuando la respuesta revela que todos esos billetes ahora viven únicamente en los recuerdos, junto con las compras impulsivas y los pagos que parecían pequeños. La imagen del ratoncito llorando completa perfectamente esta tragedia financiera. Un meme para quienes revisan su cuenta a fin de mes y descubren que su patrimonio actual está formado por experiencias, capturas de transferencias y mucha nostalgia.
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