
Un pequeño perro blanco corre feliz por el campo mientras un perro negro mucho más grande lo persigue representando todos esos pensamientos negativos que aparecen sin invitación. El cachorro simboliza a uno avanzando lleno de fe, esperanza y una confianza bastante optimista, aunque los problemas vengan justo detrás respirando fuerte. El chiste funciona porque muchas veces intentamos mantener una actitud positiva mientras nuestra mente prepara veinte escenarios catastróficos. Lo importante es seguir corriendo con dignidad y fingir que la ansiedad todavía no nos está alcanzando.
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