
Este divertido meme ilustra ese momento de incertidumbre doméstica en el que dudamos del estado de nuestra ropa. El planteamiento nos muestra la clásica prueba olfativa a la que todos hemos recurrido alguna vez, representada de forma exagerada por Bob Esponja inhalando profundamente el aroma de un par de calcetines negros para determinar si son aptos para un segundo uso o si deben ir directo a la lavadora.
Es una situación sumamente cotidiana con la que cualquiera se siente identificado, especialmente en esos días de prisa donde la pereza o la falta de tiempo nos obligan a improvisar un control de calidad rápido. Al final, la nariz es el juez definitivo de nuestro armario.
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