
Esta captura de pantalla muestra una conversación de WhatsApp sumamente desesperante y divertida. Un usuario le pregunta a otro por las características de sus dos perros, pero el dueño decide responder de la manera más ineficiente posible, dividiendo la información de cada mascota en mensajes separados. Cuando el interlocutor finalmente explota y le reclama por qué no dice que ambos son iguales de una sola vez, el dueño remata con un absurdo "es que uno es mío" para luego volver a aplicar la misma fórmula con el segundo perro.
Todos tenemos a ese amigo que parece disfrutar complicando las conversaciones más sencillas con respuestas en cuentagotas. Es una forma de troleo pasivo-agresivo tan sutil que resulta imposible no reírse ante la paciencia infinita que se requiere para no bloquear a alguien así.
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