
Este meme presenta un valioso consejo para cualquier adolescente o hijo en la era digital. Nos recuerda que si nuestra madre nos envía un meme que no tiene gracia o resulta aburrido, debemos reírnos de todas formas. El remate apela a la nostalgia y al agradecimiento, recordándonos que ella fingía demencial emoción y decía que nuestros horribles dibujos del jardín de niños eran verdaderas obras de arte.
Es una hermosa y divertida lección de reciprocidad familiar. Todos hemos pasado por ese momento en que nuestras madres intentan conectar con nosotros compartiendo imágenes graciosas que no entendemos, pero recordar el amor incondicional con el que guardaban nuestros garabatos en el refrigerador hace que valga la pena regalarles una sonrisa.
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