
Este meme captura a la perfección esos momentos de ocio absoluto en los que el silencio reina y, de repente, surge una idea descabellada en nuestra mente. La imagen muestra a un simpático mono capuchino con una camiseta blanca, que sonríe de oreja a oreja mostrando todos sus dientes con una expresión de traviesa revelación. El texto superior plantea el clásico formato de internet donde nadie dice nada, pero uno mismo interrumpe la calma con la repentina pregunta sobre un antojo inesperado.
Todos hemos experimentado esa chispa mental que nos exige comer algo muy específico a altas horas de la noche o en medio de una tarde tranquila. Es esa divertida e incontrolable necesidad que nos hace sonreír con complicidad, justo como el pequeño primate de la foto.
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