
Este divertido meme captura el instante de pánico absoluto que cualquiera siente al subirse a un transporte público o de aplicación. El chiste se construye al contrastar una frase bastante sospechosa del conductor con la imagen de un pequeño mono capuchino que tiene los ojos abiertos de par en par y la boca entreabierta por el asombro y el miedo, como si acabara de entender que él es la víctima de la que hablan.
Todos hemos vivido ese momento de paranoia en el que un comentario inocente del chofer nos hace replantearnos toda nuestra existencia. Es una situación sumamente cotidiana con la que es imposible no identificarse, ya que el instinto de supervivencia se activa de inmediato ante el más mínimo malentendido.
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